Cómo tu tarjeta gráfica puede afectar al rendimiento de tu monitor gaming

monitor gamingTu monitor gaming y tu tarjeta gráfica trabajan codo con codo para mostrar tus juegos en la pantalla. La tarjeta gráfica renderiza los frames o cuadros, mientras que tu monitor los muestra. Pero hay muchas confusiones en este sentido. Una de las confusiones más frecuentes es pensar que sólo por tener un monitor con una tasa de refresco más alta te vas a beneficiar de él inmediatamente. Pues bien, no es así de simple.

Tu tarjeta gráfica tiene que ser suficientemente potente para producir más de 60 frames por segundo. Aunque tengas un monitor con una tasa de refresco de 200Hz, no te servirá para nada si tu tarjeta gráfica sólo es capaz de producir 30 fps.

Dicho eso, hay muchos factores que pueden afectar al rendimiento de tu tarjeta gráfica, como:

  • La resolución de tu monitor
  • Lo demandantes que sean los gráficos de tus juegos
  • Tus ajustes de juego
  • Si tu tarjeta está overclockeada

Puedes saber la tasa de frames por segundo de tu tarjeta gráfica usando un programa de terceros como Fraps. También hay algunos juegos con un contador de frames incorporado para ayudarte a saber si tu tarjeta gráfica es capaz de producir suficientes frames como para que lo soporte la tasa de refresco de tu monitor.

Vamos a ver cada uno de los factores para que comprendas mejor a qué nos referimos. La resolución de tu monitor es importante porque cuanto mayor sea, más le exigirá a la tarjeta gráfica, ya que esta tendrá que procesar más píxels.

Los diferentes juegos también pueden afectar al rendimiento de tu tarjeta gráfica. Hay títulos altamente optimizados como todos los juegos de Blizzard Entertainment, mientras que otros son más exigentes gráficamente, como Crysis o Witcher 3: Wild Hunt, sólo por nombrar algunos. Cómo afecte cada uno a tu tarjeta gráfica depende del motor del juego que usen, así como las texturas y cosas así.

Los ajustes del juego también afectan al rendimiento de tu tarjeta gráfica. Cuando más te acerques a sus máximos valores, más exigentes será para la gráfica. Hay juegos que cuentan con opciones preconfiguradas, como ajuste Ultra o Alto (siendo Ultra el ajuste más alto). Recuerda, cuándo más subas, más potencia gráfica necesitarás.

Y por último, overclockear la tarjeta gráfica también afecta a su rendimiento, ya que la tarjeta correrá entonces a velocidades mayores. Ten en cuenta que cuando hacer overclock a tu tarjeta y ejecutas un título exigente gráficamente, producirá más calor. Asegúrate de que la tarjeta está bien refrigerada y que tu caja tiene espacio suficiente para un buen flujo de aire.

Estos factores afectan al rendimiento de tu tarjeta gráfica, y si esta no es capaz de producir más frames, la alta tasa de refresco de tu monitor será casi inservible.

Teniendo eso en cuenta, ¿cómo puedes aprovechar al máximo la alta tasa de refresco de tu monitor? Aquí van algunos consejos:

Si tienes una tarjeta de gama baja o media, es mejor que bajes los ajustes gráficos en los títulos a los que juegues. Al bajar el nivel de detalle gráfico, se reduce la exigencia sobre la tarjeta gráfica, y por tanto, podrá renderizar más frames. Aquí es donde tienes que hacer algún sacrificio: ¿quieres sacar el máximo provecho a la velocidad de tu monitor, o ver mejores gráficos a costa de un rendimiento más lento?

Baja la resolución a 1080p (si estás usando un monitor con una resolución nativa de 1440p). Esto es porque cuanto más baja es la resolución, menor es la carga gráfica.

Hacer overclock ayuda realmente en términos de rendimiento de la gráfica. Si pierdes algunos grames (si tienes un monitor de 144Hz y sólo obtienes unos 132 fps), entonces overclockear la tarjeta puede ayudarte a alcanzar la tasa de refresco máxima de tu pantalla.

Montar un sistema con múltiples tarjetas gráficas también puede mejorar el rendimiento, pero te costará más, ya que tendrás que comprar otra gráfica.

Así que, en resumen, si vas a comprar un monitor con una alta tasa de refresco, primero debes asegurarte de que cuentas con una tarjeta gráfica suficientemente potente. Recuerda que ambos componentes trabajan juntos, por lo que debes asegurarte de no mirar sólo el rendimiento del monitor, sino que también debes tener en cuenta el rendimiento de la tarjeta gráfica.

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