USB-C y USB 3.1: ¿Cuál es la diferencia?

Con el lanzamiento de Apple MacBook y el Chromebook Pixel de Google, el USB-C (también llamado USB Type-C) y el USB 3.1 estándar que lo acompaña están golpeando el mercado antes de lo que esperábamos. Si quieres conocer mejor ambos sistemas y cómo interaccionan, hemos limpiado el polvo a nuestra guía y la hemos actualizado para incluir la nueva tecnología. La situación es más sutil de lo que fue con las anteriores actualizaciones del estándar del USB, ya que los conectores USB 3.1 y USB Type-C pueden haber llegado juntos en la misma máquina, pero no están relacionados de la forma que imaginas.

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USB Type-C: Solucionando un viejo problema

La casi universal frustración por tratar de conectar dispositivos USB a los ordenadores ha sido objeto de muchos chistes en el mundo nerd y satirizado de muchas formas, hasta que Intel finalmente ha encontrado la manera de acabar con estas bromas.

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El USB Type-C promete solucionar este problema con un conector universal que también tiene una capacidad del doble del rendimiento teórico del USB 3.0 y puede proporcionar mucha más potencia. Es por ese motivo que Apple está emparejando el Type-C y el USB 3.1 para eliminar el conector de energía en el MacBook. Es un objetivo con el que estamos de acuerdo, aunque estemos menos encantados con la decisión de la compañía de volcar los puertos USB en conjunto con esa única excepción. El enfoque de Google de proporcionar dos puertos USB-C y dos USB 3.0 normales y corrientes es preferible, evidentemente, aunque ello suponga elevar un poco el tamaño de la máquina

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Los conectores Type-C se lanzarán con diferentes adaptadores pasivos (anteriormente dijimos que esos cables no estarían disponibles, Extremech lamenta el error). Las especificaciones establecen adaptadores pasivos con USB 3.0/3.1 en un extremo y USB Type-C en el otro.

USB-C y USB 3.1, no siempre unidos

El conector Type-C puede usarse en anteriores estándares de USB, lo que significa que los fabricantes no tendrán que adaptar automáticamente los caros hardware 3.1 si quieren incluir en sus dispositivos móviles. Apple, para que quede claro, está ofreciendo USB 3.1 en su nuevo MacBook, aunque la compañía no ha revelado que fabricante externo está proporcionando el soporte al chip.

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La desconexión entre el rendimiento del estándar USB 3.1 y el del conector USB Type-C va a causar confusión, inevitablemente. Una razón de que pasar de USB 2.0 a 3.0 fuera relativamente poco costoso fue porque los colores tanto de los cables como de los conectores de un azul brillante hacía imposible confundir un tipo de puerto y otro.

La ventaja de desacoplar el USB 3.1 del USB-C, sin embargo, es que la compañías pueden implementar la tecnología en teléfonos móviles y tablets sin necesidad de optar por interfaces que inevitablemente consuman más energía. De nuevo, habrá quien pueda argumentar que esto es un punto discutible, ya que el controlador USB puede apagarse cuando no esté activo, y cuando está activo, el dispositivo debe obtener la energía del PC o de un puerto de carga de todas formas. La disipación de calor, teóricamente, debería ser una preocupación todavía, puesto que un ancho de banda mayor supone inevitablemente más calor, y en los dispositivos con especificaciones para 3 o 4 W, cada décima de vatio importa.

Si tuviera que apostar, lo haría a que la energía envolvente de 100W en el USB 3.1 tendrá más valor práctico que la capacidad del ancho de banda de 10Gbps. Es cierto que el USB 3.1 dará a los dispositivos SSD mayor espacio para “estirar las piernas”, el estándar existente todavía permite a los discos mecánicos convencionales funcionar a plena velocidad, mientras que los SSD solo pueden hacerlo en torno al 80% del máximo rendimiento para tareas de escritorio. Puede que no sea tan bueno, pero desde luego es bastante más que en los días en los que usar un USB 2.0 para un disco duro externo era dolorosamente lento en comparación con SATA. También es de esperar que la sobrecarga de la señal caiga significativamente, gracias al cambio en el esquema de codificación de 128-bits a 132-bits, parecido al que se usa en PCI-Express 3.0.

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La capacidad para proporcionar 100W de energía, al contrario que 10W, sin embargo, significa que casi todos los fabricantes podrán deshacerse de los pesados ladrillos de energía. Aún habrá que asegurarse de que los puntos de conexión se han reforzado lo suficiente, pero una vez aclaradas estas preocupaciones, la gran mayoría de ordenadores portátiles podrían cambiar a la nueva norma. Los discos duros y otros periféricos externos podrían alimentarse por medio de cables individuales, al igual que se podría usar un concentrador USB para múltiples dispositivos.

El mayor ancho de banda es algo positivo, y un punto a favor a la hora de vender, pero el conector girable y el aprovisionamiento de energía probablemente marcarán una mayor diferencia en el día a día. En cuanto a la competencia con el Thunderbolt de Intel, el USB 3.1 seguirá por detrás del estándar de alta velocidad de Intel, pero al incrementarse el ancho de banda la diferencia se hace menor. En este punto, son las características que el USB no permite, como RAID o TRIM, lo verdaderamente importante, más que lo que pueda significar el simple ancho de banda en la mayoría de casos.

El MacBook de Apple será el primero que saldrá con soporte para USB 3.1 y USB-C, con los demás fabricantes corriendo para coincidir en ambos puntos con esta compañía. LaCie ha anunciado una nueva revisión del Porsche Design Mobile Drive que se aprovecha del conector Type-C, pero solo ofrece USB 3.0. Pasará un tiempo antes de que las especificaciones del 3.1 aparezcan realmente en los dispositivos periféricos, incluso en aquellos que adopten el cable USB-C. El soporte para las placas bases, al margen de Apple MacBook, llegarán probablemente dentro de 4 o 5 meses, aunque el primer cable periférico debería estar disponible antes de ese momento.

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