1080p vs. 1440p vs. 4K: ¿Cuál es mejor para gaming?

Trabajar con navegadores web, herramientas de productividad y otras tareas puede ser mejor con resoluciones altas, pero ¿qué pasa con los juegos? Las resoluciones altas necesitan una gran cantidad de potencia para procesar gráficos, así que ¿qué tienes que buscar a la hora de comprar una nueva pantalla?

Resoluciones

Monitor

Uno de los principales factores a considerar cuando vayas a elegir un nuevo monitor es la resolución. 1080P es la configuración más popular hoy en día, pero 1440p y 4K están ganando terreno en el mercado poco a poco. Estas son las resoluciones con las que trabajaremos cuando elijamos un nuevo monitor (o TV si quieres jugar desde el sofá).

    • 1280×720 – HD / 720p
    • 1920×1080 – FHD (Full HD) / 1080p
    • 2560×1440 – QHD/WQHD (Quad HD) / 1440p
    • 3840×2160 – UHD (Ultra HD) / 4K 2160p
    • 7680×4320 – FUHD (Full Ultra HD) / 8K 4320p

El 4K está considerado como la resolución sucesora del 1080p. Dobla la resolución horizontal y la vertical, por lo que puedes imaginar lo todo lo que se va a requerir a tu tarjeta gráfica cuando abras una aplicación o juego en tu equipo: cuatro veces la cantidad de píxels. Por lo tanto, depende de lo que tu PC pueda manejar. El objetivo debe ser 60 frames por segundo (FPS) estables como mínimo absoluto para un gameplay fluido.

Una mayor tasa de frames es mejor si tu monitor puede sostenerla. La mayoría de pantallas de 1080p van a 60Hz, mientras que las pantallas de 120Hz, más caras, pueden reproducir 120 frames cada segundo. Un ejemplo de pantalla podría ser un modelo de 1440p con una tasa de refresco de 144Hz, lo que te permitiría disfrutar de un juego fluido a resoluciones más altas que el Full HD. De nuevo, si tu tarjeta gráfica y los demás componentes pueden brindar la potencia necesaria.

Aunque lo hemos incluido en la lista de arriba, no vayas por los 720p. Nunca. Los monitores de 1080p deberían ser tu punto de entrada mínimo, con pantallas bastante asequibles en torno a los $100. Incluso puedes elegir uno con soporte para la tecnología FreeSync de AMD para una experiencia de juego libre de tirones. La encuesta de hardware de Steam confirma a los 1080p como la resolución más popular para jugar en PC (situándose en el 36,68%) en 2016.

Los que posean una Xbox One necesitarán un sólido monitor de 1080p, mientras que los propietarios de una Xbox One S pueden optar por una pantalla 4K, aunque el juego simplemente será “reescalado” (se renderiza a 1080p y luego un poco de magia de software interpola los píxels añadidos para el 4K). Para los que tengan cualquier modelo de Xbox, el gaming en 4K no brillará verdaderamente hasta que se lance el Proyecto Scorpio, con soporte nativo para 4K. Ahora sería un gran momento para empezar a ahorrar. Pero para propietarios de PC, ¿cuándo es el momento para dar el salto a 1440p o 4K?

Más Píxels Todavía

Monitor
1440p

Hacerte con una buena oferta en un nuevo monitor de 27 pulgadas o más para jugar sería una inversión idónea, permitiéndote elegir una pantalla que ofrece una tasa de refresco aumentada y una mayor resolución. El 1440p cada vez es más popular, a medida que los usuarios se hacen cada vez con un hardware más potente a un precio más asequible. Si tomamos como ejemplo la nueva RX 480 de AMD, la tarjeta gráfica es capaz de manejar juegos a 1440p (así como a 1080p) e incluso soportar realidad virtual.

Ver cómo tu PC maneja juegos a 1080p sería una manera fiable de estimar cómo funcionaría el 1440p. Si constantemente alcanzas la barrera de la tasa de refresco de tu monitor (60Hz es lo normal, es decir, 60 frames por segundo), entonces el paso a un monitor 1440p puede mejorar notablemente tu experiencia. También debes comprobar benchmarks de fuentes fiables para ver cómo tu tarjeta gráfica y tu configuración pueden gestionar la demanda extra. Ir a por una mayor tasa de refresco también permitirá a tu tarjeta gráfica refrescar la imagen en pantalla a tasas más rápidas para eliminar los rasgados y el desenfoque con los contenidos más rápidos.

¡4K o fracaso!

El 4K es un mundo totalmente diferente. Se trata de un formato increíblemente exigente y deberías ir a por él sólo si tienes la suficiente potencia gráfica. Ya no estamos hablando de especificaciones de alta gama, sino de configuraciones bestiales. Incluso la nueva GTX 1080 de Nvidia puede tener dificultades con los contenidos más demandantes en una pantalla externa en 4K. Recuerda, tienes que conseguir unas altas tasas de frames así como elevar las opciones gráficas e incrementar la resolución para mejorar tu experiencia gaming. 60 FPS al máximo detalle en 1440p es mejor que 20 FPS en 4K.

Por lo general se recomienda optar por SLI y configuraciones con múltiples tarjetas gráficas si lo que se quiere es adentrarse en el mercado del Ultra HD (4K). Pero si no tienes espacio para una pantalla más grande o simplemente crees que no la necesitas, tu configuración de 21 pulgadas y Full HD es más que capaz de sumergirte en numerosos mundos virtuales de los que hay disponible para comprar hoy en día. Todo se reduce a preferencias personales, presupuestos y potencia disponible.

A la hora de buscar nuevos monitores, tienes que configurar tu presupuesto no sólo teniendo en cuenta el monitor, sino también la potencia necesaria para tu equipo para poder manejar todos esos píxeles. Si tienes una tarjeta potente, consigues una sólida tasa de FPS en 1080p o has pedido una de las nuevas tarjetas Nvidia GTX, los 1440p son definitivamente una opción que no debería causarte problemas. La resolución, tiempo de respuesta, tasa de refresco y otras características son factores que hay que tener muy en cuenta.

Luchando contra la Jerga

Monitor

Tiempo de respuesta: Medido en milisegundos (o simplemente “ms”), esta cifra representa qué tan rápido el monitor en cuestión es capaz de ir de gris-a-gris, calculado y probado por el fabricante. Es recomendado que tengan un tiempo de respuesta de 5ms o menos, para ayudar a prevenir el ghosting. Tener un monitor con un alto tiempo de respuesta podría llevar a problemas de ghosting, que es otro obstáculo en el camino a la inmersión absoluta. Claro, entre menor sea el tiempo de respuesta, mayor será el precio.

FreeSync y G-Sync: Estos son sistemas desarrollados por AMD y NVIDIA, respectivamente, que ofrecen un juego más suave, ayudando a prevenir lo que  es conocido como “desgarramiento de la pantalla” y también reducen el retardo de entrada. Lo que esencialmente ocurre es que el monitor y la tarjeta gráfica se comunican el uno con el otro para adaptar la tasa de refrescamiento actual para asegurar que lo que está siendo mostrado en la pantalla está en sincronía con lo que está siendo procesado. Si el monitor o la tarjeta está por encima del otro, esto puede causar que aparezcan desgarres en la pantalla – desgarres horizontales a lo largo de la pantalla.

Un monitor ideal para gamers debe tener, además de la resolución y el tamaño de pantalla elegidos, 120Hz o más de tasa de refresco, 2ms o menos de tiempo de respuesta y soporte para FreeSync o G-Sync. Aquí abajo puedes ver dos ejemplos, uno con FreeSync (AMD) y otro con soporte para G-Sync:

  • BenQ XL2730Z
  • Dell Gaming S2716DG

¿Qué es lo que estás usando tú? Deja en los comentarios la configuración que tengas y lo que buscas en un nuevo monitor como factor más importante a la hora de decidir tu próxima compra.

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